>20 consejos para dar el salto inicial a GNU/Linux

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  • Elige una distribución que lance una o dos actualizaciones anuales y con una amplia comunidad de usuarios y documentación preferiblemente en un idioma en el que te sientas cómodo. Open Suse, Mandriva, Fedora, Ubuntu o Kubuntu son todas buenas opciones para empezar. En Genbeta acaban de publicar una comparativa del estado de estas distribuciones. Échales un vistazo y ve eligiendo.
  • Lanzarte al vacío y abandonar windows sin más no suele ser una buena opción. Sobre todo si tienes que mantener algún tipo de actividad productiva y/o dependes de algún programa especial (Autocad, Ilustrator, Photoshop, QuarkXPress, InDesign, etc.). Las probabilidades de que abandones la experiencia sin éxito son directamente proporcionales a la dependencia que tengas de alguno de estos programas. Lo mejor en estos casos es que prepares un arranque dual con algún windows y Linux hasta que estés realmente seguro de que puedes vivir sin la ayuda de Microsoft. A algunos les cuesta darse cuenta sólo unos días y otros necesitan más de un año. Tómate el tiempo que necesites.
  • ¿Es compatible con Linux el hardware que estás usando? En un equipo de sobremesa ya rara vez tendrás problemas con esto salvo que uses algo muy raro o muy nuevo. En un portátil es más habitual que tengas algún problema, sobre todo con el soporte wifi, con el acpi (las extensiones que usa tu portátil para el ahorro de energía) o con las teclas rápidas para cambiar el brillo de la pantalla, modificar el volumen de los altavoces, etc. Lo primero se soluciona, si no hay más remedio, con unos 20 euros y un stick usb o una tarjeta pcmcia compatible. Sergio Hernando hizo una pequeña relación de sticks usb compatibles hace unos meses. El soporte acpi o lo de las teclas te resultará algo molesto pero no te impedirá evaluar el sistema y, si al final te habitúas, tú próximo portátil lo compraras teniendo esto en la cabeza. Si te vas a comprar un equipo nuevo no dudes en buscar a un verdadero profesional que entienda de esto y que te garantice esa compatibilidad. Un equipo con Linux ya preinstalado (cosa que, afortunadamente, empezamos a ver con más frecuencia) es otra buena opción.
  • Si partes de un ordenador sin sistema operativo instala antes windows y luego Linux: Microsoft no respeta las particiones de otros sistemas operativos y te deja sin acceso a ellos (lo cual te confirma el poco respeto que sienten hacía su competencia). Cualquier distribución de Linux te creará un acceso en el menú de arranque para que puedas seguir usando tu anterior instalación de windows mientras lo creas oportuno.
  • Si ya tienes una instalación de windows y esta te ocupa la totalidad de tu disco duro lo primero que necesitas es “hacer espacio” para instalar Linux. Si estás acostumbrado a usar alguna utilidad del mundo windows para esto (Partition Magic, etc.) adelante con ella. En caso contrario arranca con una versión Live de Linux (esas que se usan desde la unidad de CD y te permiten probar Linux sin instalarlo) y usa la utilidad de particionado que viene con ellas. Qtparted o gparted son las más habituales y ambas usan un entorno gráfico bastante sencillo e intuitivo. ¡Ah, y no olvides hacer una copia de seguridad antes de usar cualquiera de ambos métodos!
  • No uses una instalación de Linux a través de la red aunque la distribución que hayas elegido lo permita: estamos tratando de minimizar cualquier posible frustración durante este proceso inicial y no nos vamos a arriesgar a sufrir un corte de red o un problema de saturación en algún servidor durante la instalación. Bájate el CD o DVD completo, quémalo y sonríe satisfecho cuando pienses en los céntimos que le estás regalando por nada a Teddy Bautista & CO ¡No te queda otra!
  • Casi cualquier instalación de Linux (y todas las que te he recomendado en el primer punto) se hacen de forma gráfica y en casi cualquier idioma que domines así que adelante y sin miedo. Sólo hay un momento que puede imponernos un poco de respeto y es el momento del particionado del disco. ¿Estás realmente seguro de haber hecho esa copia de seguridad, verdad?¡Entonces adelante, pero con cuidado!
  • Lo normal es que en el momento del particionado se nos ofrezcan, al menos, tres opciones: particionado usando todo el disco (¡ni tocarla si vamos a coexistir con una partición de windows!), particionado usando el espacio libre en el disco o particionado manual. Si no queremos complicarnos la vida elegiremos la segunda opción y punto. Si queremos hacerlo realmente bien lo mejor es que hagamos un particionado manual que nos permitirá sacar un poco más de partido a nuestra instalación y mejorará nuestra experiencia inicial. ¡Si tienes dudas en este punto pide ayuda antes de hacer nada irreparable!¿Te he preguntado ya si has hecho una copia de seguridad?
  • En un equipo con 2 GBytes de RAM y un disco de 120 GB un buen esquema de particionado para empezar puede ser el siguiente: 50 GB para windows, 25 GB para el raíz de Linux (/), 25 GB para el /home, 15 GB para un directorio de datos común a windows y Linux y 4 GB para swap. Os explico esto un poco: separar la partición de home nos permitirá probar diferentes distribuciones de Linux sin perder nuestros datos y configuraciones y es algo muy recomendable no sólo en esta fase inicial de principiantes. El /home es, para que os hagáis una idea, como el Documents and Settings de windows. Tanto esta partición como la raíz las formatearemos usando el sistema de archivos que use por defecto nuestra distribución (habitualmente ext3 o reiserfs). La unidad de 20 GB para intercambio de datos la formatearemos en modo fat32 y la montaremos, por ejemplo, en /mnt/datos. Gracias a ella podremos usar fácilmente documentos de trabajo desde ambos sistemas. La partición de swap es la que nuestro Linux usará, si lo precisa, como memoria virtual (windows usa para esto un fichero oculto en el raíz de nuestro disco principal) y se suele dimensionar al doble de la cantidad de RAM que usemos (aunque hay gente que marca como inútil que exceda de 5 GB).
  • Si queremos podemos montar también nuestra partición de windows en nuestro sistema Linux. Por ejemplo en /mnt/windows. Todas las distribuciones de Linux te permitiran al menos leer lo que hay en una partición ntfs (las que suele usar windows) y la gran mayoría te permite también escribir en ellas. La partición que hemos dejado para intercambio de datos y que hemos formateado con el sistema fat32 nos garantizará que tanto windows como Linux acceden sin problemas en modo lectura y escritura y nos permitirá dejar allí documentos y archivos que necesitemos desde ambos mundos.
  • ¿Qué ni siquiera sabes que es esto de montar particiones de lo que llevamos hablando un rato? Es muy fácil, mira: en windows las diferentes particiones y unidades se referencian con una letra (A: suele ser la unidad de diskettes, C: el primer disco duro, D. la unidad de cdrom, etc.). En Linux todas las unidades y particiones se montan como directorios (o carpetas) sobre una estructura jerárquica que parte de un punto raiz (/) y que sigue una estructura perfectamente normalizada. Si quieres aprende más sobre el FHS (que así se llama esta estructura normalizada) puedes leer este texto en la wikipedia. Una nota para cuando ya esté instalado todo: las unidades de cdrom, memorias USB, cámaras digitales, etc. suelen “montarse” de forma automática sobre el directorio /media.
  • Una última cosa sobre esto del particionado: un PC no admite más de 4 particiones primarias así que si usáis el esquema que os recomiendo (que usa cinco particiones) tendréis que usar al menos una partición extendida con dos unidades lógicas dentro de ella. A Linux estas cosas le dan igual pero asegúrate de que windows usa una partición primaria. El resto distribúyelo como mejor te plazca.
  • Linux no te ofrece una única solución para nada. Esto, que cuando empiezas te puede parecer fuente de grandes incertidumbres, es una de sus grandezas. ¡Qué no te de miedo a equivocarte en la opción que escojas! Y lo primero que tendrás que escoger es el entorno gráfico que tampoco es único como en windows. No nos vamos a complicar la vida y por el momento elegiremos entre KDE y Gnome, los dos más usados (aunque tal vez merezca la pena tener también en la cabeza a Xfce si trabajamos en un ordenador con pocos recursos). Gnome es sencillo, minimalista y más similar a MAC OSX. KDE es más complejo y sofisticado y te recordará más a windows de forma inicial. A partir de aquí es cuestión de gustos. Cualquiera de las distribuciones que os he recomendado en el primer punto puede trabajar con cualquiera de ellos aunque no todas te darán a elegir durante la instalación y te “colocaran” la opción que tomen por defecto. Si tienes dudas empieza con Ubuntu si te apetece probar Gnome o con Kubuntu si crees que te vas a sentir más cómodo con KDE.
  • Un par de consejos para que no te pierdas nada más empezar: aquí para abrir un documento o ejecutar un programa no se hace doble click sino uno sólo y con el mismo botón izquierdo que en windows. El botón derecho (que abre un menú contextual) y la ruedecilla central del ratón tienen el mismo uso que en windows.
  • La instalación y desinstalación de nuevos programas se puede hacer a través de un gestor gráfico que depende de la distribución que hayas elegido. Busca en el menú que te haya instalado que seguro que no te costará encontrarlo. La actualización del sistema también vendrá configurada por defecto y te dará algún tipo de notificación desde la barra de tareas.
  • Durante la instalación se nos pedirá crear dos usuarios: uno llamado root (equivalente al administrador de windows) y otro que será nuestro usuario de trabajo y que, a diferencia de lo que hace windows durante su instalación, tendrá privilegios limitados. No te dejes engañar: si Microsoft supiera algo del negocio que se trae entre manos usaría la misma estrategia pero hasta su último Vista crea por defecto un usuario con privilegios de administración para tu trabajo normal. ¡Si serán burros! Trabaja siempre con tu usuario normal y usa el root (o su contraseña cuando se nos solicite) para las tareas que lo requieran. Ubuntu y Kubuntu usan otro método para esto: el usuario root viene deshabilitado de serie y cuando necesitamos una intervención que requiere mayores privilegios se nos solicita de nuevo nuestra contraseña como confirmación. Esto es válido sólo para el usuario que se crea durante la instalación: si luego creamos algún otro manualmente sólo el primero tendrá esas funciones de “delegación de autoridad”. Y por supuesto que todo esto puede cambiarse pero ¿estamos empezando, no?¡ya nos meteremos con ello!
  • Como ya he dicho antes por ahí arriba, aquí hay decenas de alternativas para casi todo. Cuando necesites elegir un programa para lo que sea puedes experimentar sin más o dejarte aconsejar por la gente que ha tenido el mismo problema que tú: usa Google y te darás cuenta de que, por rara que creas tu situación, hay decenas de personas que han estado donde tú estás ahora y cuentan lo que hicieron para solucionarlo. También puedes consultar esta tabla de equivalencias para sustituir los programas que solías usar en tu windows.
  • No tengas miedo en volver puntualmente a windows para hacer algo que necesitas urgentemente o que no encuentras como resolver en este momento. ¡Para eso le hemos dejado unos gigas de disco! Luego, cuando ya no sea urgente, trata de resolverlo con Linux para que la próxima vez no te coja desprevenido.
  • No te desanimes si tienes algún problema inicial. Piensa que, mientras que todos los fabricantes preparan sus dispositivos para que funcionen bien con windows, no siempre (aunque afortunadamente cada vez menos) tienen esto en cuenta para Linux y a menudo son programadores voluntarios los que tienen que investigar, muchas veces mediante ingeniería inversa, para que ese hardware funcione con Linux. Si a la primera hay algo que falla en tu equipo y no tienes tiempo ni conocimientos para pelearte con ello no te desanimes y busca ayuda o vuelve a intentarlo dentro de unos meses y con nuevas versiones de estas distribuciones. Pero, desde luego, no le eches ni cuenta a barbaridades como las que dice Doña Rosa. Conseguir hoy un escritorio Linux perfectamente funcional y mucho más productivo, cómodo, vistoso y barato que un windows es bien fácil y está al alcance de casi cualquiera.
  • Antes de pedir ayuda en foros especializados trata mínimamente de buscarla por ti mismo. Hay gente que tiene fama de borde cuando se le pide ayuda pero os podéis imaginar la rabia que te da cuando en los comentarios de un texto te preguntan por algo que has contado claramente y sin lugar a dudas tan sólo unos párrafos más arriba…

FUENTE DE ORIGEN: http://blog.unlugarenelmundo.es/2008/04/14/20-consejos-para-dar-el-salto-inicial-a-gnulinux/

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